Al sur en Caral



Elma Murrugarra, al sur en caral, (Editorial Literal, México, 2006)

(Fragmentos)
 


Los apóstoles 





E u c l i d e s

El trípode aún sostiene el oráculo fotográfico 
y tu cuerpo tendido no entiende de muerte 
profeta al fin disputas con la tentación 
de perderte en el laberinto de los tiempos 
en los remolinos de tu lucidez 
Dédalo como un ángel 
intenta liberarte del sacrificio del cordero 
que limpia los pecados de este mundo 
y no se apiada de ti 
Heracles te arrastra hasta Barrios Altos 
y te sientes parte y todo de una memoria 
que no te pertenece 
solo 
huérfano de calor tus venas te abrazan frías




A r t e m i s a 

El corazón de la diosa ha sido cazado 
sangre y mujer ahora 
qué terrible conjuro la doblega 
quién es aquel que lo invoca 
dócil y cautiva 
ha olvidado la aljaba en el lecho 
y ha abandonado 
sin pensar en la gravedad de tal acto 
su divinidad en la alcoba 
unida a quien la idolatra 
no concibe la tristeza 
Miraflores 
es el cielo que la luna bendice 
sin embargo con el estío 
agotado el cáliz de la eterna alianza 
mortal como el amor es su desengaño 





Caral 



F u e g o

Los guerreros trazaron sobre la arena la geometría de sus soledades a la medida de sus furias  la espada tiñó los ríos desde la cordillera abriendo un sendero en la selva mientras el desierto de metrallas entre esteras y calaminas dio forma a Caral que roja despierta como una cantuta al sur




Tríadas



N u e v e

 

Lis   del   río 

son   del   ave  

rey   sin   oro

 

 

O c h o

 

Sol   que   nos   das

ese   don   del   día

del   mes

del   año  

sin   fin


 

S i e t e

 

Hoy   acá

nos   ata   Eos

que   nos   ama

aun   con   sal

sin   aro

sin   tul