Los apóstoles
E u c l i d e s
El trípode aún sostiene el oráculo fotográfico
y tu cuerpo tendido no entiende de muerte
profeta al fin disputas con la tentación
de perderte en el laberinto de los tiempos
en los remolinos de tu lucidez
Dédalo como un ángel
intenta liberarte del sacrificio del cordero
que limpia los pecados de este mundo
y no se apiada de ti
Heracles te arrastra hasta Barrios Altos
y te sientes parte y todo de una memoria
que no te pertenece
solo
huérfano de calor tus venas te abrazan frías
A r t e m i s a
El corazón de la diosa ha sido cazado
sangre y mujer ahora
qué terrible conjuro la doblega
quién es aquel que lo invoca
dócil y cautiva
ha olvidado la aljaba en el lecho
y ha abandonado
sin pensar en la gravedad de tal acto
su divinidad en la alcoba
unida a quien la idolatra
no concibe la tristeza
Miraflores
es el cielo que la luna bendice
sin embargo con el estío
agotado el cáliz de la eterna alianza
mortal como el amor es su desengaño
Caral
F u e g o
Los guerreros trazaron sobre la arena la geometría de sus soledades a la medida de sus furias la espada tiñó los ríos desde la cordillera abriendo un sendero en la selva mientras el desierto de metrallas entre esteras y calaminas dio forma a Caral que roja despierta como una cantuta al sur
Tríadas
N u e v e
Lis del río
son del ave
rey sin oro
O c h o
Sol que nos das
ese don del día
del mes
del año
sin fin
S i e t e
Hoy acá
nos ata Eos
que nos ama
aun con sal
sin aro
sin tul
