Los apóstoles
E u c l i d e s
El trípode aún sostiene el oráculo fotográfico
y tu cuerpo tendido no entiende de muerte
profeta al fin disputas con la tentación
de perderte en el laberinto de los tiempos
en los remolinos de tu lucidez
Dédalo como un ángel
intenta liberarte del sacrificio del cordero
que limpia los pecados de este mundo
y no se apiada de ti
Heracles te arrastra hasta Barrios Altos
y te sientes parte y todo de una memoria
que no te pertenece
solo
huérfano de calor tus venas te abrazan frías
A r t e m i s a
El corazón de la diosa ha sido cazado
sangre y mujer ahora
qué terrible conjuro la doblega
quién es aquel que lo invoca
dócil y cautiva
ha olvidado la aljaba en el lecho
y ha abandonado
sin pensar en la gravedad de tal acto
su divinidad en la alcoba
unida a quien la idolatra
no concibe la tristeza
Miraflores
es el cielo que la luna bendice
sin embargo con el estío
agotado el cáliz de la eterna alianza
mortal como el amor es su desengaño
A t a n a s i a
Soy la tormenta hija de Hera y Zeus
quienes a semejanza de su padre Cronos
a veces me tragaban viva
cansada de eso
cierta noche
hurté una piedra a Deucalión
y solicité el permiso de las moiras
entonces corté el hilo
lancé la piedra
y me creé
ya después del séptimo ayuno tomé sol
encuerada al costado de Asclepio
afuera a las puertas del nosocomio
hasta que un miércoles
ascendí a los cerros del Agustino
y hoy estoy sentada a la siniestra de Apolo
y desde allí me mofo de sanos y enfermos
Caral
T i e r r a
Aquí donde la retama ya no florece y el altar del fuego sagrado ha sido apagado por los vientos del oriente un hombre de pura rabia le ha arrancado la pierna a otro hombre una mujer ha parido en silencio al hijo de su padre y un niño ha dormido abrazado al desamor nadie se conoce nadie se reconoce eso es lo terrible el polvo lo ha sepultado casi todo
A i r e
La espera te angustia los rostros cansados el suelo sucio la nada te agitas con ese pensamiento te invade la ansiedad pues cuanto más demora la serpiente de plata mayores son las posibilidades de arrojarte y sucede que el olor del muchacho que pasa rozándote te regresa a este lugar entonces cardo y mariposa libre olvidas
F u e g o
Los guerreros trazaron sobre la arena la geometría de sus soledades a la medida de sus furias la espada tiñó los ríos desde los nevados de la cordillera abriendo un sendero en la selva mientras el desierto de metrallas entre esteras y calaminas dio forma a Caral que roja despierta como una cantuta al sur
Tríadas
N u e v e
Lis del río
son del ave
rey sin oro
O c h o
Sol que nos das
ese don del día
del mes
del año
sin fin
S i e t e
Hoy acá
nos ata Eos
que nos ama
aun con sal
sin aro
sin tul
S e i s
Lía tan ayo una red
ese agá del mar
C i n c o
Ora por pan
ese que oyó sin oír
que vio sin ver
que dio sin dar
C u a t r o
Ara con sed
una res sin voz
T r e s
Van por esa vía
con ira del que cae
eco sin faz
tez sin ojo
ser sin ala
pie que por tal rua fue
por vil ley del mal
D o s
Fui así can que iba sin amo
ser sin par
era una uva del boj
